Los Pirineos de Navarra albergan un rico folklore, cargado de fuerza simbólica.
El carnaval rural reviste formas muy diversas, como en el ritual de ajusticiamiento del bandolero “Miel Otxin” en Lantz, del zorro en Luzaide/Valcarlos o el oso en Arizkun. En muchas localidades, se escucha el sonido de los cencerros del Zantpanzar, que es originario de Ituren y Zubieta o se puede ver a los machos cabríos (Momotxorro), personajes típicos de Altsasu/Alsasua.
Entre las danzas más conocidas, figuran la mutildantza de Baztán, la makildantza de Bera, la zubigaineko dantza de Lesaka, el zortziko de Altsasu/Alsasua, la ezpatadantza de Leitza, las danzas de Muskilda de Ochagavía, los bolantes de Luzaide/Valcarlos y las diferentes variedades del ingurutxo, propias de la Navarra atlántica.
El deporte rural es otra manifestación característica de las fiestas de los Pirineos. La pelota es el deporte más frecuente pero también se ofrecen competiciones de corte de troncos con hachas (aitzkolaris), levantamiento de piedras o sokatira –juego en el que dos equipos miden sus fuerzas tirando de una cuerda-.
Muchas manifestaciones festivas están relacionadas con la estrecha relación del hombre con la naturaleza, como la “Marca” de ganado en Sorogain (Valle de Erro) de mayo y septiembre o el Artzai Eguna (Día del Pastor) de agosto en Uharte Arakil.
Las ferias de ganado más conocidas tienen lugar en Santesteban-Doneztebe, Lesaka y Elizondo, donde se celebra también en verano el Baztandarren Biltazarra o fiesta de hermandad del valle de Baztán.
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