Plaza del Castillo
Es el corazón de la ciudad. A lo largo de la Edad Media fue la plaza de armas del castillo viejo de Luis el Hutín y de la nueva fortaleza mandada construir por Fernando el Católico en 1514. Mantuvo su función militar hasta el siglo XIX. Este siglo fue decisivo para la transformación de su fisonomía, ya que en 1841 se erigió el teatro Principal y en 1843 el Palacio de Navarra (Diputación) y la Casa de Crédito, creando un conjunto neoclásico. Las fachadas y soportales del resto de la plaza se remodelaron entre 1880 y 1895 y han conservado su aspecto hasta nuestros días.
Desde 1943 un quiosco de piedra ocupa el centro de la plaza, lugar donde anteriormente hubo primero un quiosco de madera hasta 1910 y posteriormente la fuente dieciochesca de la Beneficencia, obra de Luis Paret, cuya estatua principal –la Mariblanca- se encuentra en la actualidad en los Jardines de la Taconera.
Los trabajos de excavación motivados por la construcción de un aparcamiento y la reurbanización de la Plaza del Castillo sacaron a la luz restos arqueológicos correspondientes a diferentes periodos de la historia de la ciudad. Parte del tramo oriental de la primera muralla de la Población de San Nicolás (120 metros de longitud) quedó integrado en el aparcamiento. Una vez habilitado el aparcamiento la plaza se hizo peatonal.
Ciudadela
La Ciudadela de Pamplona y el cinturón verde que la rodea -la Vuelta del Castillo- son dos de los principales recintos de esparcimiento y cultura de la ciudad. Tras la demolición de los viejos castillos medievales, en 1571, Felipe II impulsó las obras de construcción en el ángulo sudoeste de la ciudad de un nuevo castillo, La Ciudadela, prototipo de las nuevas construcciones defensivas renacentistas. El prestigioso ingeniero militar italiano y capitán del rey Giacomo Palearo "El Fratín" construyó esta fortaleza al estilo de la de Amberes, de planta pentagonal y con cinco baluartes en los ángulos -San Antón, la Victoria, Real, de Santa María y de Santiago- y fosos. En su construcción se utilizaron materiales del castillo de Fernando el Católico. Su estructura principal quedó terminada hacia 1650 y en 1670 se rodeó en sus frentes exteriores de un sistema de contraguardias, caminos cubiertos, rebellines, lunetas y escarpas, que la convirtieron en una de las mejores fortalezas de su tiempo.
En el siglo XVIII se realizaron mejoras en los edificios militares interiores, como el polvorín, la cantina, la cárcel y los cuarteles. En 1889 la Ciudadela fue mutilada para edificar el Primer Ensanche de Pamplona. Las necesidades urbanísticas de la ciudad llevaron a la autorización del derribo de los baluartes de San Antón y de la Victoria -los más viejos del recinto-, de la luneta de Santa Teresa y la inutilización de los fosos que la separaban de la ciudad. En 1964 el Ejército entregó la Ciudadela a Pamplona, que pasó a ser propiedad del Ayuntamiento. Desde esa fecha y tras un nuevo cambio urbanístico en 1970 que obligó al derribo de los cuarteles militares para abrir la Avenida del Ejército, sucesivas obras de reconstrucción de lienzos de muralla y de remodelación y acondicionamiento de los edificios interiores del fuerte como salas de exposición y eventos, han convertido a la Ciudadela en uno de los lugares de ocio y cultura más interesantes de la ciudad.
Las Murallas
Las Murallas de Pamplona son unos de los conjuntos defensivos más interesantes de España. Del recinto levantado entre los siglos XV y XVIII se conservan en la actualidad tres cuartas partes. Tras la unificación de los tres núcleos primitivos en 1423 con la promulgación del "Privilegio de la Unión" por Carlos III el Noble, los recintos amurallados de la Navarrería, el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás fueron derribados. A partir de ese momento se llevó a cabo la fortificación exterior de la ciudad, dando origen a una única plaza fuerte con cuatro frentes, reforzada por torreones e iglesias-fortaleza y en sus lienzos se abrían varios portales.
A partir de 1512, tras la conquista de Navarra, se realizaron importantes tareas destinadas a convertir Pamplona en una plaza inexpugnable. Los ingenieros castellanos reconstruyeron partes de la antigua muralla medieval en la Magdalena, el Redín y Rochapea, suprimiendo las torres y levantando en los ángulos recios baluartes de poca elevación con arreglo a las técnicas defensivas de la época. La construcción de la Ciudadela a partir de 1571 obligó a ampliar el recinto amurallado con la construcción de nuevos lienzos desde la nueva fortaleza hasta la torre de Santa Engracia (ángulo noroeste) y hasta la puerta de Tejería y el Cubo de Caparroso (ángulo sudeste), nuevos baluartes y a abrir los portales de La Taconera, San Nicolás, Tejería y Santa Engracia o Portal Nuevo. Las tareas continuaron durante los siglos XVII y XVIII, en los que se trabajó sobre todo en los frentes exteriores: el Fuerte de San Bartolomé en la Media Luna; el Rebellín de los Reyes y los baluartes bajos del Pilar y Guadalupe como posición avanzada de los bastiones del Redín y Tejería; la luneta de San Roque en la Taconera y el Fuerte del Príncipe en Larrabide.
Las necesidades urbanísticas llevaron al derribo de parte del recinto amurallado a comienzos del siglo XX para construir el Segundo Ensanche de Pamplona, que afectó en el frente sur a los baluartes de San Nicolás y de la Reina. También se autorizó el derribo de los portales de Rochapea y Tejería, así como el derribo parcial y ensanchamiento del resto, a excepción del Portal de Francia (1553), que es el único que se conserva íntegro. El acondicionamiento de un paseo de ronda por la parte superior del cordón amurallado entre la Taconera y la Media Luna permite conocer la Pamplona fortificada. Actualmente, Las Murallas se encuentran en proceso de restauración para devolverles su antiguo esplendor.
Plaza de Toros
La Monumental fue inaugurada el 7 de julio de 1922 y sustituyó a la conocida como Plaza Vieja, edificada en 1843 cerca de la Plaza del Castillo, que quedó inutilizada tras sufrir un incendio en agosto de 1921. El nuevo coso taurino se levantó en el solar que ocupa en la actualidad, con capacidad para 14.000 personas. En 1967 fue reformado por el arquitecto Rafael Moneo y en nuestros días tiene un aforo de 19.529 espectadores, lo que la convierte en la cuarta mayor del mundo. Los primeros festejos taurinos de los que se tiene constancia documental en Navarra tuvieron lugar a finales del siglo XIV y principios del XV durante los reinados de Carlos II el Malo y Carlos III el Noble y se celebraban en la Plaza de Armas, la actual Plaza del Castillo. En 2004 se llevaron a cabo unas obras para adecuar el coso pamplonés al Reglamento de espectáculos taurinos.
Archivo Real y General de Navarra
El viejo Palacio Real alberga el Archivo Real y General de Navarra. El nuevo edificio fue diseñado por el arquitecto navarro Rafael Moneo y se levanta sobre el Palacio de San Pedro, construido a finales del siglo XII por orden del monarca Sancho VI el Sabio en los taludes que caían al río Runa, hoy Arga, en el lugar donde al parecer hubo una ermita bajo la advocación de San Pedro. De la primitiva construcción medieval torreada, el nuevo edificio conserva una sala subterránea protogótica y Moneo se ha inspirado en la Torre del Homenaje del antiguo Palacio para idear una construcción con dos partes diferenciadas: el área de consulta y atención al público; y la Torre del depósito, que alberga los fondos documentales, una de las colecciones medievales más importantes de España. Guarda tesoros como el Libro de la Coronación de los Reyes de Inglaterra, un códice de 1400.
A lo largo de su historia, el Palacio Real fue residencia de los monarcas navarros, palacio episcopal, albergó a los virreyes de Navarra desde 1512, fue sede de la Capitanía General a partir de 1841 y sede del Gobierno Militar entre 1880 y 1972, año en que quedó definitivamente abandonado. El Archivo General ha conocido diferentes sedes, ya que hasta 1597 estuvo ubicado en la iglesia de San Saturnino, después fue trasladado a la Sala Preciosa de la Catedral, en 1818 pasó a la casa de Eguía y, más tarde, al Palacio de Armendáriz y a la casa de Antillón, hasta su traslado en 1896 al Palacio de Navarra y en 2003 a su emplazamiento actual en la calle Dos de Mayo s/n.
Baluarte: Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra
El edificio Baluarte, el nuevo Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra, ocupa el solar de los antiguos Cuarteles de Infantería, junto a la Avenida del Ejército, entre el muro de cierre de la Ciudadela y el edificio del Palacio de Justicia, antigua Audiencia hoy rehabilitada como sede del Parlamento de Navarra. Durante los trabajos de excavación de las obras del Palacio de Congresos, salieron a la luz los restos del muro principal del Baluarte de San Antón, la punta nordeste de la Ciudadela construida en el siglo XVI, escarpa que no sólo ha dado nombre al complejo arquitectónico, sino que se ha conservado e integrado en el proyecto como sala de exposiciones subterránea, la Sala del Baluarte. En 1889 y con motivo de la expansión urbana de Pamplona, el ramo de Guerra autorizó el derribo de dos de los cinco baluartes de la Ciudadela, los más antiguos -los de San Antón y la Victoria- y de la luneta de Santa Teresa para acometer el Primer Ensanche de la ciudad.
El Baluarte, inaugurado en otoño de 2003, incluye un auditorio principal, con capacidad para 1.600 espectadores y 830 metros cuadrados de espacio escénico, equipado para ofrecer espectáculos de música sinfónica, danza, teatro, ópera y para acoger todo tipo de reuniones y congresos; una sala de cámara con capacidad para 500 espectadores; más de 4.100 metros cuadrados destinados a exposiciones; salas de congresos; y área de restauración y aparcamiento. En sus primeros seis meses de funcionamiento, más de 200.000 personas acudieron a las diferentes actividades programadas en Baluarte.
Casa Consistorial
La primera casa municipal de Pamplona se levantó en el siglo XV, a raíz de la promulgación por Carlos III el Noble del Privilegio de la Unión. Esta primera "Casa de la Jurería" simbolizó la unión de los núcleos históricos de la ciudad -La Navarrería, el Burgo de San Cernin y La Población de San Nicolás- en un sólo municipio, una sola representación y un gobierno de todos los habitantes. Se edificó en "tierra de nadie" y de todos, en el lugar que hasta entonces había sido de máxima conflictividad defensiva. Esta casa municipal se mantuvo en pie durante tres siglos, hasta que en 1752 fue declarada en ruina y se acordó su derribo para construir una nueva casa consistorial en el mismo solar. De esta nueva construcción, inaugurada en 1760 tras ocho años de obras durante los cuales el Ayuntamiento se instaló en el Palacio del Condestable, sólo se ha conservado la fachada de noble porte, levantada en estilo barroco en sus tres cuerpos inferiores y más clásica en su remate superior. El resto del edificio fue derribado en 1951 para levantar las dependencias de la actual sede del Ayuntamiento.
En la medieval Plaza de la Fruta, Plaza Consistorial desde 1866, se dan cita cada 6 de julio a las 12 de la mañana miles de personas (unas 35.000) que esperan el comienzo de la fiesta con el lanzamiento del cohete desde el balcón central del segundo piso del Ayuntamiento.
Cámara de Comptos
El edificio de la Cámara de Comptos, declarado Monumento Nacional en 1868, es la única muestra de gótico civil en Pamplona. Entre 1525 y 1836 fue sede del tribunal de cuentas más antiguo del Estado, la Cámara de Comptos Reales, que fue creado en 1365 por Carlos II para reforzar el control de las finanzas reales. En el mismo edificio estaba la Casa de la Moneda, donde se acuñaban las piezas del Reyno. A partir de 1512, cuando Navarra fue conquistada por Castilla, comenzaron los intentos para suprimir esta institución, que culminaron con el Real Decreto de 18 de marzo de 1836 que la hizo desaparecer.
La Cámara de Comptos se restableció en 1980, convirtiéndose en el primer órgano autonómico de control externo. Sus funciones básicas son fiscalizar las cuentas, la gestión económica del sector público de Navarra y asesorar al Parlamento en materias económico-financieras. La institución recuperó su sede original en 1995 ubicada en la calle Ansoleaga.
Con anterioridad, el edificio fue utilizado por la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, por el primer Museo de Navarra, la Universidad de Navarra y por la Institución Príncipe de Viana.
Catedral de Santa María
La Catedral está situada en el punto más alto y más antiguo de la ciudad, en La Navarrería, en el solar donde se levantaba el primitivo templo románico y, donde a su vez, probablemente se asentaba un edificio dedicado al culto religioso en la época de la Pompaelo romana. Se trata de un complejo arquitectónico resultado de sucesivas etapas constructivas entre los siglos XII y XIX. El templo de estilo gótico francés alberga la imagen románica de Santa María la Real en un templete neogótico y el mausoleo medieval del rey Carlos III el Noble y su esposa doña Leonor de Trastámara, impulsores de la construcción del templo.
Adosadas a éste se distribuyen otras dependencias, entre las que destacan el claustro gótico, la sala capitular y la sacristía. También se conservan la cillería, el refectorio y el dormitorio de la antigua Comunidad de Canónigos, dependencias que en la actualidad albergan el Museo Diocesano. El Museo reúne valiosas obras del arte religioso procedentes de la propia Catedral y de otras iglesias de Navarra: orfebrería, pintura, escultura, esmaltes, ornamentos y utensilios litúrgicos. La fachada, de estilo neoclásico, es obra de Ventura Rodríguez.
Iglesia de San Lorenzo y Capilla de San Fermín
Poco queda en la actualidad del primitivo templo de San Lorenzo construido entre los siglos XIII y XIV en un extremo de la calle Mayor del Burgo de San Saturnino, tan sólo parte de una torre rebajada de la iglesia-fortaleza situada en el frente de poniente del cerco amurallado, junto al Portal de San Lorenzo. A mediados del XIX la iglesia perdió su aspecto de fortaleza y a comienzos del XX se erigió la fachada que ha llegado hasta nuestros días, obra de Florencio Ansoleaga.
La iglesia de San Lorenzo alberga la capilla de San Fermín, inaugurada en julio de 1717 tras más de dos décadas de obras. La planta y el alzado son barrocos (1696-1717), pero la cúpula de media naranja y linterna, así como la decoración interior, se adaptaron a lo largo de los siglos XVIII y XIX al estilo neoclásico. Ya desde el siglo XIV existió una capilla en el templo de San Lorenzo dedicada a San Fermín, donde se había erigido un altar en su honor en la que se custodiaban las reliquias que a partir del siglo XII comenzaron a llegar a la ciudad procedentes de la ciudad francesa de Amiens, pero se quedó pequeña a medida que iba creciendo la devoción al santo. La imagen de San Fermín que alberga la capilla es una talla de medio cuerpo en madera policromada que data del siglo XV.
Al santo, que porta en el pecho un óvalo con las reliquias, obra del orfebre Hernando de Oñate, se le representa con los atributos propios de su condición episcopal: mitra, báculo y capa pluvial. Esta imagen es la que se saca en procesión el día 7 de julio.
Iglesia de San Nicolás
Esta iglesia-fortaleza, levantada en el siglo XII, fue el templo parroquial de la Población de San Nicolás, uno de los tres núcleos históricos de la ciudad. Su misión principal consistió en la defensa del burgo, de ahí sus gruesos muros, verjas, torres de vigilancia y otros elementos defensivos de los que fue despojado el templo tras la conquista de Navarra en 1512 por Castilla. De la primitiva construcción gótica se conserva parte de una de las torres medievales, restaurada en 1924, además del interior del templo, de estilo cisterciense. El resto del edificio es resultado de sucesivas reformas entre los siglos XVII y XIX. Iglesia, plaza y calle forman uno de los conjuntos más entrañables del Casco Antiguo pamplonés, un área de gran actividad comercial durante el día y de animado ambiente nocturno.
Iglesia de San Saturnino o San Cernin
La iglesia fue construida a partir del siglo XII inicialmente en estilo románico y con posterioridad reedificada según la estética gótica. Situada al comienzo de la calle Mayor en honor a San Saturnino, Obispo de las Galias, considerado el primer evangelizador de Pamplona, ciudad a la que llegó en el siglo III. Según cuenta la tradición, San Saturnino bautizó a los primeros cristianos de la ciudad, entre ellos a Fermín (hijo del senador romano Firmus), en un pozo situado junto al entonces templo de la diosa romana Diana. En la Edad Media se levantó en el mismo solar del templo romano esta iglesia-fortaleza, en torno a la cual creció el burgo del mismo nombre. La parroquia desempeñó una importante labor defensiva en la Pamplona medieval y mantuvo su aspecto fortificado hasta el siglo XVIII. La vista nocturna del templo es una de las más bellas de la ciudad, en la que destacan sus torres, una de ellas -la del reloj- coronada por una veleta conocida popularmente como el "Gallico".
Monumento a los Fueros
En 1893 tuvo lugar un singular suceso a consecuencia del cual se inició la construcción del Monumento a los Fueros en un extremo del Paseo de Sarasate, finalizado en 1903 y financiado por suscripción popular. El 4 de julio miles de navarros se reunieron en Pamplona para protestar por el "contrafuero" en que había incurrido el ministro de Hacienda Germán Gamazo equiparando contributivamente a Navarra con el resto de las provincias españolas e ignorando sus peculiaridades. El episodio es conocido como "La Gamazada". En 2003 se cumplió el centenario del Monumento que, curiosamente, nunca fue inaugurado. Es obra de Manuel Martínez de Ubago y Lizarraga y muestra símbolos y alegorías relacionados con Navarra, como los escudos de las localidades que tenían asiento en las antiguas Cortes y las esculturas que representan el Trabajo, la Paz, la Justicia, la Autonomía y la Historia. En lo alto, una matrona de bronce que simboliza a Navarra con un fragmento de las cadenas del escudo en su mano derecha y la Ley Foral en la izquierda.
Museo de Navarra
El Museo de Navarra se inauguró en su actual emplazamiento junto a la Cuesta de Santo Domingo en 1956, sobre el solar del antiguo Hospital General de Nuestra Señora de la Misericordia construido en 1547, del que conserva la portada plateresca y la capilla gótico-renacentista.
El origen del museo es la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, que en 1910 pasó a ser el Museo artístico-arqueológico de Navarra, cuya primera sede fue el edificio gótico de la Cámara de Comptos. El crecimiento de los fondos museísticos motivó el traslado a su sede actual. Tras un periodo de reformas, en 1990 fue inaugurado el nuevo Museo de Navarra, que alberga la colección permanente en las cuatro plantas de la crujía oeste. Los fondos arqueológicos y artísticos están relacionados con la historia de Navarra desde la prehistoria hasta nuestros días. Destacan la colección de arte romano, las pinturas murales y sobre tabla medievales, las tallas devocionales góticas, las tablas renacentistas, la pintura europea de los siglos XVII y XVIII y la pintura navarra del XIX y XX. La arqueta de marfil hispano-árabe procedente del Monasterio de Leyre y la colección de capiteles procedentes de la antigua Catedral románica de Pamplona son algunas de las joyas que guarda este museo. La planta baja está dedicada a exposiciones temporales y conferencias. La capilla del antiguo Hospital se incorporó al complejo museístico como sala de arte sacro tras su rehabilitación en 1997.
Palacio de Navarra
Este edificio de mediados del siglos XIX es la sede de las instituciones forales. Fue construido entre 1843 y 1851 en estilo neoclásico junto al entonces Teatro Principal, en el solar ocupado en la Edad Media primero por el convento-iglesia de Santiago y luego por el castillo de Fernando el Católico levantado entre 1514 y 1530. La fachada principal del palacio mira hacia el Paseo de Sarasate, a escasos metros del monumento a los Fueros. Con motivo de la apertura de la Plaza del Castillo en 1931 a la Avenida de Carlos III el Noble se construyó una nueva fachada similar a la principal. En la Planta Noble se encuentran las dependencias más importantes: la Antecámara y el Salón del Trono (estancia principal y más ornamentada destinada a ceremonias oficiales); el Despacho del Presidente; el Salón Verde que exhibe una galería de retratos reales; el Salón de Sesiones; el Salón Isabelino o Amarillo; la Capilla -antiguo gabinete real-; el Salón de Presidentes y el Salón Comedor. En los jardines del Palacio de Navarra se encuentra la sequoia centenaria traída en 1855 desde América por el diputado en Cortes José María Gastón de Echeberz.
Parlamento de Navarra
La institución parlamentaria cuenta con sede propia desde finales de 2002, tras la rehabilitación del edificio del antiguo Palacio de Justicia levantado a finales del siglo XIX en un extremo del Paseo de Sarasate. Este edificio se construyó según el proyecto del arquitecto municipal Julián Arteaga entre 1890 y 1898 para albergar la Audiencia Territorial de Pamplona y se convirtió en la bisagra entre la vieja ciudad medieval y el Primer Ensanche.
El Ayuntamiento de Pamplona acordó en 1888 con el ramo de Guerra el derribo de los baluartes más antiguos de la Ciudadela para construir cinco manzanas destinadas a uso civil y militar. En el solar más próximo al Paseo de Sarasate, en el extremo opuesto al Palacio de Navarra, se levantó el Palacio de Justicia. El nuevo Parlamento conserva la estructura exterior del edificio original, ya que representa uno de los mejores ejemplos de arquitectura ecléctica de finales del siglo XIX. El interior ha sido totalmente reformado para albergar al Legislativo navarro.
Parques y jardines
Pamplona cuenta con un buen número de parques y jardines, que hacen de ella una de las ciudades españolas con más superficie dedicada a zonas verdes. Los parques más antiguos están relacionados con el recinto amurallado de la ciudad, como La Taconera, La Media Luna, Tejería y el recinto de los fosos de la Ciudadela y Vuelta del Castillo. En la Edad Media los Jardines de La Taconera eran una zona conocida como El Arenal, que limitaba los frentes sur y oeste del recinto amurallado. A partir del siglo XVII, tras la construcción de la Ciudadela y la ampliación del cordón amurallado, La Taconera quedó integrada dentro de la plaza fuerte y dio nombre a uno de los nuevos baluartes de la muralla. En el siglo XVIII La Taconera comenzó a utilizarse como lugar de esparcimiento y en el XIX se diseñaron sus jardines, con amplias avenidas y espacios dedicados a personajes ilustres. En La Taconera se encuentran también los reconstruidos Portales de San Nicolás y Taconera (1666), derribados a comienzos del siglo XX debido a la expansión urbana de la ciudad. Los fosos de la antigua fortaleza han sido acondicionados para acoger a diferentes especies animales, como ciervos, pavos reales y cisnes.
El Parque de la Media Luna, recientemente rehabilitado, ha recuperado el atractivo original de los jardines diseñados por Víctor Eusa en 1835. Se extiende desde el Fuerte de San Bartolomé, en la trasera de la plaza de toros, hasta la Ripa de Beloso y recorre un talud natural que se asoma al río.
El Parque de Tejería está situado a los pies de la zona más antigua de la muralla de Pamplona, entre el Bastión del Redín y el río Arga. El tramo del itinerario que siguen los peregrinos jacobeos desde el puente de la Magdalena hasta la entrada a la ciudad por el Portal de Francia discurre por este parque.
Los fosos de La Ciudadela y la zona ajardinada conocida como La Vuelta del Castillo se han convertido en uno de los lugares de esparcimiento preferido por los pamploneses, además de ser un auténtico museo de esculturas al aire libre.
En los últimos años se han habilitado nuevas zonas verdes como el Parque de la Biurdana entre los barrios de San Juan y San Jorge; La Vaguada en la avenida de Sancho VII el Fuerte; el jardín japonés del Parque de Yamaguchi, situado junto al Planetario; el Parque de Mendillorri diseñado alrededor de un lago y junto a un palacio torreado del siglo XVI; el Parque de Mendebaldea; y el del Runa, recuperado para el Parque Fluvial del Arga junto al puente medieval de San Pedro.
Planetario
El Planetario de Pamplona está ubicado en el Parque Yamaguchi. La sala de proyecciones Tornamira, bautizada así en honor al astrómono tudelano del siglo XVI, es lo más espectacular del edificio. Su cúpula de 20 metros, en la que se pueden ver más de 9.000 estrellas, es una de las más grandes del mundo. Gracias a su sistema hidráulico, que oculta el proyector en un foso, el recinto sirve de espacio multiusos. Su sala de conferencias "Ibn Ezra" (en honor al poeta, filósofo y astrónomo tudelano de los siglos XI y XII) tiene capacidad para 230 personas y la sala de exposiciones "Martín de Rada" acoge algunos de los eventos artísticos más importantes de la ciudad. El edificio también cuenta con laboratorios, talleres y una biblioteca especializada en ciencia y astronomía. Más de 100.000 personas visitan cada año el Planetario, un edificio que se ha convertido desde su inauguración en 1993 en referenciacultural, educativa y científica para la ciudad.
Sendero Urbano y Parque Fluvial del Arga
Pamplona ha recuperado las orillas del río Arga como áreas de esparcimiento, incorporándolas al trazado de un interesante sendero urbano de unos 12 kilómetros de recorrido que combina historia y naturaleza. La Plaza Consistorial es el kilómetro cero de un paseo a pie que tiene en la Catedral de Santa María una parada obligada antes de acceder a los mejores miradores sobre el Arga.
El itinerario discurre por la parte superior del recinto amurallado entre los bastiones del Redín y del Labrit antes de enlazar con el Fuerte de San Bartolomé, para dirigirse hacia el Parque de la Media Luna y por la Cuesta de Beloso salir al encuentro del río. Los puentes medievales son los protagonistas de la segunda parte del recorrido y enlazan los parajes de la Magdalena y de Miluce. Este tramo permite conocer el Parque de Tejería a los pies de la Muralla, el meandro de Aranzadi, el puente de San Pedro -el más antiguo de la ciudad- y los puentes de Curtidores, Santa Engracia y Miluce. La última parte del paseo vuelve a alejarse del río y se adentra en los parques de la Biurdana y la Taconera antes de enlazar con la Ronda de las Murallas, calle de Santo Domingo y plaza del Ayuntamiento, principio y final del paseo.
Este sendero urbano, que tiene como eje principal el cauce del Arga a su paso por la capital, forma parte de los treinta y tres kilómetros del Parque Fluvial de la Comarca de Pamplona, que ha supuesto la recuperación de las orillas de los ríos Arga, Ulzama y Elorz como lugares de esparcimiento y ocio.
Teatro Gayarre
El Teatro Gayarre acoge cada año cerca de trescientos eventos y más de 360.000 espectadores. Tras más de medio siglo en manos privadas, en 1998 el Ayuntamiento de Pamplona recuperó el Teatro Gayarre como bien municipal. Este año permanece cerrado por reformas. El actual edificio conserva la fachada del Teatro Principal, construido en 1841 en la Plaza del Castillo, en el lugar que hoy se corresponde con el arranque de la avenida de Carlos III el Noble, entre el Palacio de Navarra y la casa de Crédito Navarro.
El Teatro Principal cambió su nombre por el de Gayarre en 1903. Con motivo de la apertura de la plaza a Carlos III, en 1931 se derribó el viejo edificio y se conservó la antigua fachada para el nuevo teatro, inaugurado el 3 de mayo de 1932 con una función en la que participaron el Orfeón Pamplonés, la Orquesta Santa Cecilia y Los Amigos del Arte.
Sin embargo, el primer teatro estable de Pamplona no fue el Teatro Principal, ya que en los siglos XVII y XVIII funcionó la Casa de las Comedias, un edificio con corral que cambió el nombre del antiguo barrio o Rúa de las Sederías por el de Calle de las Comedias. |