En los últimos tiempos, las grandes bodegas no sólo miman sus deliciosos vinos, sino que apuestan por la arquitectura más vanguardista para sus edificios.
Cuidan el diseño y buscan arquitectos de prestigio. Señorío de Otazu y señorío de Arínzano, las dos bodegas en Navarra, abanderan esta tendencia que se extiende por España. Son las nuevas catedrales del vino.
Bodega Señorío de Otazu: Muy próxima del pueblo de Etxauri. Originariamente el Señorío perteneció a la familia de la Reina Fabiola de Bélgica. Junto a la antigua bodega que se edificó en 1860, el Ingeniero de Caminos y Catedrático de Puentes, Juan José Arenas y los Arquitectos Jaime Gaztelu y Ana Fernández construyeron un proyecto singular: una maravillosa cripta.
Bodega Señorío de Arínzano: Muy cerca de Estella. La bodega antigua, propiedad de la familia Chivite, data de 1647. Tres siglos y medio después, el arquitecto Rafael Moneo -Premio Pritzker de Arquitectura- ha sido el encargado de proyectar la nueva bodega. Diseñó una construcción en forma de "u" cobijando los antiguos edificios.
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